Al igual que ella, su inconsciente lo sabía. Conocía sus rincones, sus pliegues y sus atajos. Podía guiarse en la oscuridad sin perderse, sin ni si quiera dar un paso en falso. Era su profesión, su Osa Mayor. Todo procedía de allí, compuesto de otro compuesto; término de otro término... Un día cerró los ojos y descubrió un universo, no tan oscuro como imaginaba ni tampoco tan vacío. Allí no le servía su brújulalmal, ni su mapa extrapolar. No, ninguna ley antes conocida se cumplía allí. Y se quedó paralizada, muerta de miedo. No era capaz de controlar sus pasos, su dirección, su presente... Necesitaba urgentemente recobrar el sentido de su existencia, su norte. Por eso se quedó y luchó. ¿Que por qué lo hizo? Pues porque quería recuperar la seguridad que le daba el saber que pasara lo que pasara, siempre seguiría allí su Osa Mayor.

Siempre necesitamos "algo" a lo que agarrarnos, que nos de seguridad, estabilidad, aunque sepamos que no siempre estará con nosotros por el camino.
ResponderEliminarSi no está con nosotros en el camino, entonces ¿cómo puede aportarnos seguridad?
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