Y al final he ido a parar contigo, cosa empalagosa invade espacio vital. Sí, tú y tus cursiladas, con flores incluidas. Cómo disfrutas viendo mi cara de asco eh? Vaya par de dos atípicos, muchas andan buscando un príncipe azul con sus mallas horteras y no lo encuentran; y mira por donde me ha tenido que tocar a mí el del caballo blanco; con lo que yo odio a los caballos... Incapaz de no hacerme rabiar o de imitar mis gestos. Y mira que al principio parecía que no hablaba, y ahora no calla... Menos mal que no le gustaba ir de compras, porque ahora no hay quien lo saque de los probadores. Cuando se le escapan suspiros o cuando se queda dormido y le despierto dándole besos; y ya cuando me hace preguntas sobre cuestiones trascendentales para él, o me pide perdón o admite que se ha equivocado, entonces sí que me hace reír. Eres todo lo que no buscaba, pero mira por donde te has convertido en el imbécil central de mi vida, mi cosa con barba.
Sabes que te quiero.
No hay comentarios:
Publicar un comentario