Sentir la intuición interior de creer que la conquista es posible más allá de los obstáculos y de las barreras. Nunca hubiesen existido películas como Australia si no fuese porque en el corazón humano siempre existe la idea de ir más allá. Es decir, de tener una historia mejor, de vivir con el corazón pegado al vértigo de caer en el abismo de la emoción, una emoción pasajera pero a la vez eterna… Y es que, en la esencia del amor romántico existe la contradicción de saber que una intuición interior puede tener una validez absoluta. Esa que se produce cuando sabes que te encuentras frente a la persona adecuada. Esa que habías esperado toda tu vida, y sin embargo, se presenta envuelta en obstáculos al más puro estilo de Romeo y Julieta, los héroes por excelencia del espíritu romántico.
En la batalla del corazón y la razón, casi siempre, debería ganar el sentimiento. Sin embargo, los prejuicios, el miedo, la falta de iniciativa o el apego a la seguridad de lo conocido hace que grandes historias se pierdan en el camino o queden simplemente, en una hipótesis. Hipótesis que con el paso del tiempo, es decir, desde la perspectiva de la vejez, produce arrepentimiento.
En ese caso, como consuelo, siempre queda el cine, la fábrica de los sueños donde todo es posible. Sin embargo, tu mayor realidad debe de ser tu propia vida. Por ello, tú eres tu norte y tu fin. Escucha tu corazón, más allá de las heridas porque como explica Pascal, la sabiduría del sentimiento es infinita y tú eres el protagonista de la película más importante: tu vida. Aspira a un amor que te mueva el corazón hasta lugares con los que jamás soñaste. Aspira a una historia que te haga superar tus propios límites para descubrir qué hay más allá de la conciencia y para comprobar a qué sabe el amor más allá del propio eros.
Maite Nicuesa
En la batalla del corazón y la razón, casi siempre, debería ganar el sentimiento. Sin embargo, los prejuicios, el miedo, la falta de iniciativa o el apego a la seguridad de lo conocido hace que grandes historias se pierdan en el camino o queden simplemente, en una hipótesis. Hipótesis que con el paso del tiempo, es decir, desde la perspectiva de la vejez, produce arrepentimiento.
En ese caso, como consuelo, siempre queda el cine, la fábrica de los sueños donde todo es posible. Sin embargo, tu mayor realidad debe de ser tu propia vida. Por ello, tú eres tu norte y tu fin. Escucha tu corazón, más allá de las heridas porque como explica Pascal, la sabiduría del sentimiento es infinita y tú eres el protagonista de la película más importante: tu vida. Aspira a un amor que te mueva el corazón hasta lugares con los que jamás soñaste. Aspira a una historia que te haga superar tus propios límites para descubrir qué hay más allá de la conciencia y para comprobar a qué sabe el amor más allá del propio eros.
Maite Nicuesa
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