RIMA LXXXII
Fingiendo realidadescon sombra vana,
delante del deseo
va la esperanza.
Y sus mentiras
como el Fénix, renacen
de sus cenizas.
RIMA XCVII
a intervalos desprendidas,
sirenas adormecidas
que evoca tu blanca mano,
no esparcen al aire en vano
el melancólico son;
pues de la oculta mansión
en que mi pasión se esconde,
a cada nota responde
un eco del corazón.

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