"Si me buscas, estaré detrás de el último"
Serán cantos incrustados en mis entrañas, los que han abatido a este navío sin tripulantes, a este colofón sin perdices...
Nunca es demasiado tiempo para un fracasado como yo, para un imbécil que solo vive de nuncas.

Vistas de página en total

jueves, 2 de febrero de 2012

Un cerebro, una forma de ser, millones de pensamientos...

Me encantaría poder cambiar mi cerebro por el de otra persona, para poder sentir como piensan otros; solo por un día. Porque, ¿dónde está la regla que mide la normalidad?. Te crees que eres especial por algo, pero no eres el único que lo hace. Para mí ir a dormir, significa que tengo que estar en la cama como dos horas antes, porque esas dos horas son las que tarda mi cerebro, o lo que quiera que sea, en cansarse y rendirse al agotamiento mental. Es cerrar los ojos, y quizás sea por la intimidad que proporciona el silencio de la noche o el calor del nórdico; pero al instante aparecen letras delante de mis párpados y dedos invisibles van escribiendo todo lo que voy pensando; que casualidad que los mejores textos los escribo mentalmente... A este mismo pensamiento anoche no dejaba de darle vueltas. Es que no hemos sido ninguna otra persona antes, no sabemos como siente otra persona que no seamos nosotros; pero en ocasiones nos atrevemos a cuantificar los sentimientos de los demás; incluso cuando ni si quiera nosotros sabemos lo que sentimos. ¿Estamos predestinados a ser como somos o nos hace así nuestro entorno? ¿Va en los genes que seamos más responsables o más maduros? o ¿que sea incapaz de contarle a otra persona lo que me han confiado? ¿Yo he elegido mis deseos? o ¿es que todo está escrito? No tengo ni idea...

No hay comentarios:

Publicar un comentario