¿De qué huyes tú? ¿Qué es lo que te persigue? ¿Cómo se llama tu sombra? Caminas pisando cristales aún cuando la sangre mancha tu presente; y sigues andando hacia delante como si nada de eso importara; como si el miedo a desangrarte no existiera.
No hacía falta traspasar tu puerta para apreciar tu fortaleza arraigada en el método ensayo y error. Puede que tú hagas huir al miedo, pero los demás aún no tenemos esa vacuna.
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