"Si me buscas, estaré detrás de el último"
Serán cantos incrustados en mis entrañas, los que han abatido a este navío sin tripulantes, a este colofón sin perdices...
Nunca es demasiado tiempo para un fracasado como yo, para un imbécil que solo vive de nuncas.

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martes, 17 de enero de 2017

Barco.

Supongo que tú eras deseo sin saberlo,
y tortura en mi conocimiento.
El engaño de quien no quiere ver
que hay alguien capaz de robarnos el desinterés y el sueño.
El hambre de estirar y mojarse del deseo,
el capricho de un apetito por nacer.
El magnetismo de mis ansias a tu desconocimiento,
la invisibilidad de la pulsión y la acción.
El impulso de probar el foco de tus palabras,
la fortuna de poder siquiera observarlas.
El riesgo de caer sobre el suelo,
y no sobre ti.
El ímpetu de ganarle el pulso al miedo,
 y la suerte de ganar un sueño.

La electricidad desde el primer latido,
más que vapor, empapamiento.
La necesidad de seguir emergiendo,
de palparte, de chocar, de corresponderse…
La pretensión de llenarte,
de atracar y atrincherarse.
Las ansias de contemplarte con o sin miedos,
pero mía.
La apetencia de seguir hundiéndome en tus suspiros,
darte de mí, de ti y de nosotras.
Mézclate conmigo, déjame saborearte,
que quiero demostrar que el capricho solo fue querer rozarte.
Métete en mí que necesito sentirte,
que quiero señalar tu piel hasta gastarte.
Clávate en mí y no dejes de arañarme,
que quiero desvelar el placer de morderte y pellizcarte.
Derrúmbate sobre mis grietas para inundarte,
que quiero enseñarte la satisfacción de poder empotrarte.
Permíteme mostrarte el amor y la guerra,

sé tú misma y ven desnuda.

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