"Si me buscas, estaré detrás de el último"
Serán cantos incrustados en mis entrañas, los que han abatido a este navío sin tripulantes, a este colofón sin perdices...
Nunca es demasiado tiempo para un fracasado como yo, para un imbécil que solo vive de nuncas.

Vistas de página en total

jueves, 26 de enero de 2017

Velázquez.

Hay expectativas nuevas,
que se quedan en la salida.

Hay vínculos insólitos,
que desarman a cualquiera.

Hay encuentros repentinos,
que quiebran corazas de acero.

Hay miedos primitivos,
que huyen de las nubes.

Hay roces involuntarios,
que encienden volcanes.

Hay besos gastronómicos,
que derriban montañas de cebada.

Hay lienzos de noche,
que Velázquez dibujó para mí.

Hay hoyuelos fugaces,
que duran una eternidad entre mis piernas.

Hay capas de ropa,
que no separan cuerpos.

Hay miradas intensas,
que se interpretan solas.

Hay ganas sobre ganas,
que inundan Venecia.

Hay gemidos al alba,
que despiertan sentimientos.

Hay química orgánica,
que supera a la de cualquier farmacia.

Hay una mujer,
que convierte mis miedos en luz. 

martes, 17 de enero de 2017

A.

Supongo que es mejor reinventarse,
mejor crear y encontrarse.

Supongo que hay conceptos
en los que no todos cabemos.

Supongo que lo bonito es poder descubrirlo
para así poder diseñarlo y adaptarlo a uno mismo.

Supongo que sentir que creo este nuevo concepto
despierta al miedo y al titubeo.

Supongo que encontrarnos en este rincón tan exquisito
no es sino porvenir, sombra y riesgo.

Supongo que el percibir y percatarse de un sentir al unísono,
es la huella de que hay un mí en ti, del revés y a la inversa.

Supongo que hay un destino que en su sino
encuentra más sentido en la suerte de tenerte
que en el miedo a perderte.

Barco.

Supongo que tú eras deseo sin saberlo,
y tortura en mi conocimiento.
El engaño de quien no quiere ver
que hay alguien capaz de robarnos el desinterés y el sueño.
El hambre de estirar y mojarse del deseo,
el capricho de un apetito por nacer.
El magnetismo de mis ansias a tu desconocimiento,
la invisibilidad de la pulsión y la acción.
El impulso de probar el foco de tus palabras,
la fortuna de poder siquiera observarlas.
El riesgo de caer sobre el suelo,
y no sobre ti.
El ímpetu de ganarle el pulso al miedo,
 y la suerte de ganar un sueño.

La electricidad desde el primer latido,
más que vapor, empapamiento.
La necesidad de seguir emergiendo,
de palparte, de chocar, de corresponderse…
La pretensión de llenarte,
de atracar y atrincherarse.
Las ansias de contemplarte con o sin miedos,
pero mía.
La apetencia de seguir hundiéndome en tus suspiros,
darte de mí, de ti y de nosotras.
Mézclate conmigo, déjame saborearte,
que quiero demostrar que el capricho solo fue querer rozarte.
Métete en mí que necesito sentirte,
que quiero señalar tu piel hasta gastarte.
Clávate en mí y no dejes de arañarme,
que quiero desvelar el placer de morderte y pellizcarte.
Derrúmbate sobre mis grietas para inundarte,
que quiero enseñarte la satisfacción de poder empotrarte.
Permíteme mostrarte el amor y la guerra,

sé tú misma y ven desnuda.