Triste es ver cómo no crece nada en la tierra, aunque haya dedicado mi tiempo en plantar aquella semilla. Aunque la haya regado casi a diario, y la haya alimentado con todo el cariño y el amor que sé dar. Lloro sobre donde debería de haber crecido un mísero tallo, y me culpo a mí misma por haber esperado tanto...
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