Aparecistes llena de luz, de historias y de comprensión. Te instalastes en mí y luego desaparecistes.
Decidistes apostar tu tiempo, tu vida y tu persona a una sola casilla. Y ahora, ¿qué queda de aquella que sabía escuchar, que se daba a querer, que sabía soñar? Has vuelto, pero ya solo queda un físico; la persona se extinguió...
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